Vestidor a medida o closet modular: qué conviene en cada caso
La primera decisión no es el estilo, es el sistema. Un closet modular viene en medidas estándar —normalmente 60 cm de profundidad y 80-100 cm de ancho por módulo— y gana en precio y plazo: puede estar instalado en una semana y cuesta entre un 30 y un 50 % menos. Pero deja huecos muertos donde su techo no mida exactamente 2,10 o 2,40 m, y su interior no se adapta a una colección de botas o a un abrigo largo.
El vestidor a medida, en cambio, aprovecha cada centímetro hasta el techo, resuelve esquinas con módulos rotatorios o en ángulo, y permite definir el interior según su ropa real. Mi regla es sencilla: si el espacio tiene techos irregulares, mide menos de 2,40 m de ancho total o usted tiene más de 120 prendas colgadas, la fabricación a medida gana. Si es un dormitorio secundario con presupuesto justo, el modular cumple perfectamente.
Hay una tercera vía que veo cada vez más en proyectos en América Latina: carcasa a medida —laterales, fondos, puertas— combinada con accesorios internos estándar de calidad. Reduce el coste sin sacrificar el aprovechamiento del espacio, y permite renovar cajones o barras más adelante sin tirar todo el mueble.